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Introducción a la Organización
Situación Económica 2001

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Analisis Político 2001
Situación Económica 2001
Glosario Tematico
.

SITUACIÓN ECONÓMICA DE PANAMÁ

 

1.  Formación Económica:

 

Elementos Estructurales y Dialéctica

 

            Urge señalar que el tema que abordamos será presentado de manera sintética y que cualquier ampliación deberá buscarse en el ensayo Panamá:  Estado Corsario, documento que analiza los aspectos que aquí tocaremos en su causalidad, es decir, en su evolución histórica.

 

            Cualquier consideración sobre la formación económica de Panamá debe comenzar por señalar que somos un país con una superficie de apenas 75,517 kms., lo cual significa que estamos entre los países más pequeños del mundo.  Además, estamos fuera y distantes de las áreas de mayor actividad comercial ubicadas en latitudes más septentrionales.

 

1.1.   El tamaño del Mercado Interno:

 

Al comenzar el siglo XX Panamá no contaba siquiera con un cuarto de millón de habitantes en un mundo de 2000 millones de habitantes.  En ese entonces la población del Istmo era en más de un 80% rural y autártica, es decir, producía lo que consumía.

 

En 1959 nace el niño millón y un número creciente de pobladores nacidos en espacios rurales se ha trasladado a los espacios urbanos de mayor importancia ubicados en la zona de tránsito.

 

Con el mejoramiento de la calidad de los servicios de salud a la población, disminuyó la tasa de mortalidad infantil hasta 20.6 por cada 100 niños nacidos (1999), la tasa bruta de mortalidad se ha reducido hasta 5.1 defunciones por cada 1,000 habitantes (1999) y la esperanza de vida al nacer ha mejorado hasta 74.3 (1999).  Aún así la tasa de crecimiento geométrico por 1,000 habitantes es baja de 1.65 (1999)- y el censo del año 2,000 arrojó una población de sólo 2.8 millones de habitantes en un mundo de 6 mil millones, es decir, que tenemos sólo el 0.005% de la población mundial.

 

Pero el problema del tamaño del mercado de consumo panameño no es el único, también está el problema de la capacidad de consumo de la población, pues el 38% son pobres, es decir, apenas y consumen para su subsistencia. En un país donde el costo de la vida para una familia promedio de 4.4 personas es de unos B/.550.00, sólo el 3% de los asalariados gana B/.1,500.00 y más al mes.

 

Con semejantes condiciones, el mercado de consumo panameño es pequeño y por tanto, poco atractivo para la inversión capitalista lo cual es, sin duda, una deficiencia estructural para nuestro desarrollo.

 

1.2.     El papel de la ruta y la infraestructura en la economía global y hemisférica

 

Pequeño como ha sido y con poca capacidad de consumo, el mercado panameño ha evolucionado lentamente en su crecimiento, lo que implica inicialmente tres consecuencias:  lentitud en el incremento del excedente, bajo desarrollo de las fuerzas productivas y por tanto, muy moderado desarrollo de la división social del trabajo y las relaciones sociales que le corresponden.  En síntesis, según sus condiciones internas la formación social panameña está llamada a evolucionar lentamente.  Pero esto también sería válido para muchos países y regiones del globo, en que al igual que en Panamá, el interés foráneo de explotar sus recursos ha jugado un papel organizador, que implicó, tanto el desarrollo de fuerzas productivas, como la consecuente división social del trabajo, que trajo a su vez como consecuencia una transformación de la estructura social de las clases.  Por supuesto que esa transformación implicó la explotación inclemente de los recursos humanos.

 

Panamá ofrecía la oportunidad a las burguesías de las grandes potencias de poder acortar el tiempo de la circulación de materias primas y mercancías.  Pero así como estas potencias de tipo colonial explotaron directa y cruelmente espacios que subordinaron en todo el globo en función de las riquezas que allí habían, también lo hicieron en Panamá.

 

La explotación de la ruta interoceánica de Panamá se dio mediante la creación, el desarrollo y el control de importante infraestructura, lo cual es parte de la revolución en las comunicaciones globales que no se ha detenido desde la utilización de la máquina de vapor en barcos y trenes.  Por lo tanto, el paso interoceánico resulta vital para las grandes potencias desde el siglo XVI hasta hoy.   Durante el período belicista de la expansión imperialista, esa necesidad se impuso y se logró al precio de la fragmentación política de Colombia, del establecimiento de un enclave colonial y de un protectorado en Panamá, que duró hasta 1939.

 

A todas luces, lo que menos le interesaba a la potencia norteña era que se desarrollara una burguesía a lo largo de la ruta para poder así aprovecharla en su propio usufructo.  Es por ello que todavía pende sobre Panamá el tratado de neutralidad que le impone a este país una serie de limitaciones en cuanto al paso libre y expedito de la marina mercante mundial que impide a Panamá discriminar en el paso de barcos en su beneficio.

 

Otro hecho importante es que la burguesía panameña mantiene vigente el proyecto Anseático lo cual puede apreciarse en las grandes concesiones hechas al capital extranjero en las márgenes del canal, con lo que pierde el control de este sector estratégico de la economía lo cual expresa un fenómeno que debemos considerar estructural.  Y ello es así, porque la clase dominante panameña ha mantenido esta conducta política y económica a través de nuestra historia, de los siglos XIX y XX.  Los proyectos hanseatistas de 1826, su subordinación al ferrocarril transístmico, su subordinación a la situación creada por el canal norteamericano y su aceptación de las políticas de Ajuste Estructural o neoliberalismo dictado por las Instituciones Financieras internacionales, son prueba de ello.

 

1.3.   El Estado Corsario Ante la imposibilidad de la burguesía panameña de poder aprovechar la capacidad de acumulación de la ruta de tránsito, la cúpula económica de nuestro país eligió la vía de la intermediación en las relaciones económicas dadas entre otros estados y el establecimiento del paraíso fiscal que hizo de Panamá lo que denominamos un Estado Corsario.

 

           En 1924 se promulga la ley de Abanderamientos de Barcos, en 1925, la primera ley de fideicomiso de América Latina, en 1927 la ultraflexible ley de Sociedades Anónimas, en los años 30 las leyes de herencia, especialmente promulgada para que extranjeros registraran sus fortunas en Panamá y pudieran evadir impuestos en sus países de origen, en 1948 se funda la Zona Libre que es de hecho un Centro Internacional de Contrabando Legalizado y finalmente en 1970 se funda el Centro Financiero Internacional que concede grandes ventajas fiscales a los depositantes extranjeros.  Es decir, Panamá es uno de los puntos del globo que facilita la economía subterránea internacional y de donde entran y salen capitales de la economía lícita del capitalismo.   De allí que Panamá esté siendo sometida a presiones por parte de países que si bien lo toleraron y lo usaron por varias décadas, en estos momentos, por razones diversas, no están dispuestos a permitir que la burguesía panameña continúe desarrollando estas actividades.   A estas actividades corsarias los economistas que directa o indirectamente defienden el actual sistema, lo denominan Plataforma de Servicios Internacionales.

 

 

2.          SITUACIÓN ECONÓMICA ACTUAL

 

2.1.  Ampliación de la Desigualdad Social Durante los años 90, el país ha experimentado un crecimiento económico errático, altos niveles de desempleo y de agudización de la pobreza.   En el primer caso la economía ha experimentado las siguientes tasas de crecimiento de acuerdo a cifras oficiales:

 

 

Año

Porcentaje

Año

Porcentaje

 

1990

1991

1992

1993

1994

 

6.1%

9.1%

6.1%

4.4%

2.6%

 

1995

1996

1997

1998

1999

 

1.7%

2.7%

4.4%

3.9%

3.2%

 

 

            Lo que indican las cifras es que en términos porcentuales la economía ha crecido en toda la década de los noventa y, según informaciones dadas por el Ministerio de Economía y Finanzas, la economía seguirá creciendo en el transcurso del año 2001 pero a una tasa más baja que algunos denominan desaceleración económica.  Es necesario resaltar que desaceleración no es recesión.

 

            Lo anterior se confirma porque los empresarios han venido incrementando sus ganancias de año en año.  Las estadísticas de la contraloría le dan el nombre de excedente de explotación a los ingresos de los empresarios y su evolución en la década pasada ha sido la siguiente:

 

 

Excedente de explotación o ingresos de los empresarios

(en miles millones de balboas)

 

 

Año

B/.

 

1994

1995

1996

1997

1998

 

2,804.7

2,837.7

2,769.0

3,002.7

3,087.3

 

 

            Según estas cifras, en 1998 las ganancias empresariales aumentaron en 283 millones de balboas con relación a 1994.  Es decir, a pesar de las fluctuaciones de la economía, las empresas han seguido teniendo ganancias.

 

            Panamá tiene el dudoso honor de ocupar el tercer lugar en el mundo en tener la peor distribución de la riqueza.  El 20% de la población de mayores ingresos concentra el 60% de los ingresos y absorbe el 53% del consumo.  Y el 20% de la población de menores ingresos recibe el 3.2% de los ingresos y absorbe el 1.7% del consumo.

 

            En el año de 1980, de acuerdo a cifras oficiales de la Contraloría General de la República, los sueldos y salarios pagados a los trabajadores del país, sin tomar en cuenta las aportaciones patronales a la Caja de Seguro Social, representaban el 48% del Producto Interno Bruto, y para 1998 esta participación bajó al 45% y se mantenían en el año 2000.   Esto significa que los asalariados, con relación a los precios corrientes de 1980, experimentan una pérdida de ingresos por cerca de 300 millones de dólares anuales.

 

SUELDOS Y SALARIOS BRUTOS PAGADOS

 

Año

PIB

Sueldos y Salarios

% del PIB

 

1980

1985

1987

1991

1995

1998

 

 

3810.3

4312.7

5638.3

5842.3

7906.1

9143.1

 

1829.5

1904.8

2589.5

2592.2

3461.7

4213.4

 

48

44

46

47

44

45

 

                    Fuente:  Contraloría General de la República.  Panamá en Cifras.  1980-1998.

 

            Lo que indican las cifras es que a pesar de las variaciones porcentuales de los sueldos y salarios, éstos no han recuperado los niveles de 1980, lo que en parte explica el visible deterioro del nivel de vida de la población.

 

2.2.    Contenido y Significado de                        Las   palabras   neoliberalismo   y  globalización  se

          las Reformas Estructurales: inscribieron dentro del léxico político y económico de las sociedades actuales, en la panameña,  se extendió el uso cuando en 1990 el Ministerio de Planificación y Política Económica publicara la estrategia de modernización de la economía, conocido popularmente como Plan Ford.  La nueva estrategia vigente a través de todos los gobiernos de la década e iniciada la nueva centuria-  perseguía cuatro objetivos básicos:

 

·              Reducción del estado en la economía

·              Apertura Comercial

·              Flexibilización del mercado laboral

·              Promoción de exportaciones.

 

Este programa implicaba la privatización de las empresas estatales, la disminución de la capacidad reguladora del estado, la eliminación de la protección a la industria nacional, la reforma del Código de Trabajo, la eliminación del control de precios, la mayor apertura al capital extranjero, etc.

 

Durante el Gobierno de Guillermo Endara estos cambios se impulsaron en forma tímida, pero con la administración de Pérez Balladares los cambios se introducen con profundidad y gran velocidad originando la actual decadencia del modo de vida de gran parte de la sociedad.  La presente administración de Mireya Moscoso, a pesar de su discurso populista, sigue el mismo camino, lo cual se evidencia con su anuncio de mantener los contratos con la empresa telefónica y eléctricas y la instrumentación de la figura de la concesión administrativa para privatizar el IDAAN e impulsar otras actividades económicas.

 

            El gobierno de Guillermo Endara y Mireya Moscoso, que se identifica con los sectores productivos del sector agropecuario e industrial, procuran una reducción arancelaria más lenta, pero de manera alguna una confrontación con las reformas exigidas por el neoliberalismo.  De hecho, el sector productor enfrenta los hechos en dos planos:  convirtiéndose gradualmente en importador y concentrando el control de la producción, la distribución, la comercialización y los precios, obligando así a la desaparición del campesinado.

 

La reforma económica ha creado nuevas instituciones cuyo objeto es la de regular o incidir sobre el mercado.  Éstas son:

 

 

·           La Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor.

·           El Ente Regulador de los Servicios Públicos.

·           La transformación de la Comisión Bancaria en Superintendencia Bancaria.

·           La adopción de la Ley de Derecho de Autor.

·           La incorporación de Panamá a la Organización Mundial de Comercio en 1997

·           Aprobación por Panamá del Acuerdo Multilateral de inversiones.

 

La nueva etapa ha elevado los precios de los servicios públicos al eliminarse los subsidios que se le otorgaban al consumidor.

 

Los resultados sobre el sistema de precios no han sido los más aleccionadores en virtud del alto grado de monopolio que existe en nuestro sistema económico.   El grado de monopolio da como resultado que el 20% de la población de mayor ingreso controle el 60% del ingreso nacional y el 53% del consumo.   Los hechos están demostrando que las reformas de Ajuste Estructural denominado corrientemente como neoliberalismo no corrige esta tendencia sino que en muchos casos los agrava.  Y es que el neoliberalismo, como teoría de la libre competencia, no guarda relación alguna con la realidad panameña.

 

2.2.1.  La apertura comercial y financiera Con la aprobación del Decreto 238 del 28 de julio de 1970, se inicia de hecho el paso de la burguesía panameña de burguesía comercial y agrícola a burguesía financiera. 

En los años 70 el 95% de los bancos del Centro Bancario Local eran extranjeros.  Para el año 2000 de los 87 bancos del centro, mas de veinte son de capital nacional y controlando cerca del 60% de las operaciones del sistema.

 

           El origen del centro bancario en los años 70s se debió al interés de la burguesía financiera transnacional de ubicar un espacio para reciclar los excedentes generados por las empresas transnacionales y en el denominado mercado de eurodólares sin que sobre ellos pesaran grandes controles por parte de las autoridades de sus Estados de origen, y Panamá por su tradición corsaria iniciada en los años 20 y por la libre circulación del dólar, reunía las condiciones para cumplir esos fines.

 

           La irrupción de una poderosa burguesía financiera en los últimos 30 años, implicó el incremento del control del capital social por parte de ésta y en consecuencia, del control del Estado y la Sociedad.

 

           Pero el crédito bancario no se orientó a respaldar el desarrollo de las actividades productivas de carácter industrial y agrícola, sino para impulsar el sector comercial y de servicios y, en particular, de la Zona Libre de Colón, lo que es en la actualidad una de las causas de la desaceleración económica del país.

 

           Durante la década de los noventa se ejecuta la reducción de la protección arancelaria a la industria nacional y a las actividades agropecuarias.  Esto trae como consecuencia el incremento de las importaciones y el aumento del peso específico de la burguesía importadora.  En 1994 las importaciones totales sumaban 2 mil 402 millones de dólares; cinco años después en 1998 alcanzaron los 3 mil 398 millones de dólares, un aumento de casi mil millones de dólares en un lustro.  En ese mismo año las exportaciones de bienes sumaron cerca de 707 millones de dólares y la balanza de pagos, que incluye las exportaciones de servicio y las entradas de capital, tuvo un saldo negativo.

 

           Aún cuando ello significó también el inicio de las contradicciones de un sector de la burguesía internacional con el Centro Bancario Panameño,  la oportunidad de la burguesía panameña se presentó en la década de los ochenta cuando a raíz de los cambios introducidos por la Administración Reagan en la Economía de los Estados Unidos y por la crisis de la deuda externa, varios bancos extranjeros venden sus carteras y son adquiridas por grupos económicos locales e irrumpen en la escena nacional poderosos grupos económicos entre los que podemos mencionar los siguientes:

 

Grupo del Banco General

Grupo del Banco Continental

Grupo Financiero el Istmo

Grupo Multicredit Bank

Banco Aliado

Grupo del Global Bank

La Cía. Internacional de Seguros

Aseguradora Mundial

Seguros Assa

 

           Las características de estas instituciones es su organización tipo conglomerado que engloban actividades de todos tipo:  agrícolas, comerciales, financieras, marítimas, industriales, etc.  Son organizaciones económicas integradas tanto vertical como horizontalmente, lo que da origen a las características específicas de capitalismo panameño en donde un burgués es comerciante, industrial, banquero, asegurador, ganadero, importador, exportador  y, por supuesto, político, para asegurarse a un gran cliente:  el Estado panameño.

 

2.2.1.1.    La banca:  centro de la crisis actual. En el contexto de la caída del régimen militar que por su carácter bonapartista debía garantizar concesiones a las clases subordinadas (entre ellas el crédito)-, la discrecionalidad del crédito quedó en manos de la burguesía financiera, que decidió otorgársela a si misma, es decir, a las empresas que se conglomeran en torno a sus bancos.

 

           El crédito ala consumo se relajó considerablemente durante la segunda mitad de la década de los noventa como producto de la reducción de la tasa de interés internacional entre 1995 y 1997, lo que dio paso a un exceso de liquidez (dinero)[1] en el sistema bancario local.  Dicho crédito al consumo, se refleja en el endeudamiento masivo de los jubilados, en los préstamos destinados a la modernización de la flota de taxis, en los préstamos destinados a la construcción de centros comerciales más allá de la capacidad del mercado y, sobre todo, en las facilidades de crédito para la compra de automóviles particulares cuya consecuencia ha sido el incremento del parque vehicular.  Ello copó la capacidad de endeudamiento de la sociedad y de varias empresas importantes.   Al mantenerse bajos los salarios e incrementarse el costo de la vida, disminuyó drásticamente el consumo de bienes y servicios, especialmente, de la consumidora clase media.

 

           La actividad bancaria no se salvó de los ajustes estructurales y por presiones internacionales, la Comisión Bancaria se transformó en Superintendencia Bancaria, incrementando la capacidad de supervisión de éstas sobre el sistema, así Panamá se vio forzada a adherirse al Concordato de Basilea, que exige mayores requerimientos en torno al encaje legal y los niveles de liquidez como mayor transparencia en las transacciones.   Desde entonces los bancos publican su Estado de ganancias y pérdidas.

 

           El Fondo Monetario Internacional ejerce presiones sobre el gobierno panameño para que le imponga impuestos a los bancos en la próxima reforma tributaria.  Las presiones de las IFIS sobre la banca, deben entenderse en el marco de la pugna interburguesa internacional, máxime cuando el centro bancario panameño ha ido quedando en manos de la burguesía local.  Por lo tanto, las presiones no necesariamente obedecen a que la banca panameña concentra riqueza, sino para quitarle competitividad internacional.   Por supuesto a la burguesía panameña le es difícil justificar el porqué continúa autoexonerándose de impuestos en las actividades de intermediación financiera cuando esta actividad estaba plenamente consolidada.  La banca panameña ha acumulado tanto capital de su actividad internacional especulativa, que los capitales generados en el mercado interno son secundarios.  Sin embargo, la colocación de esos dineros en su propio país es siempre una opción abierta pero pocas veces elegida.

 

2.2.2.   Reducción de la intervención           La reducción del estado en la Economía se basa en

            del Estado en la Economía. tres ideas básicas: 1.  La eliminación del Estado Empresario;       2.  La eliminación del Estado Regulador;       3.  La eliminación del Estado Benefactor.

 

           Durante la década de los noventa la eliminación del estado empresario se manifestó a través de la privatización de las empresas estatales.   Para esta fecha fueron privatizadas la gran mayoría de la misma con excepción de los servicios de agua potable, de la Caja del Seguro Social y el Aeropuerto Internacional de Tocumen.   En la siguiente tabla destacamos la evolución de las privatizaciones y disminución del estado empresario desde los años ochenta.

 

 

 

 

Empresa

Año de la privatización

Monto de la venta

 

COPABA

Acciones del Hotel Marriot

Ingenio Felipillo

ENASEM

Ingenio Las Cabras

Empresa de Maquinaria Agrícola

Aeroperlas

Hotel Taboga

Hotel Washington

Air Panama

COBANA

La Esperanza (Textilera)

CODEIBO (Comercio)

Cítricos de Chiriquí

Proyecto de Palma Aceitera de Barú

Matadero de Azuero

Servicio Puerto de Colón

Cemento Bayano

INTEL

Puertos

Ferrocarril

Hipódromo Presidente Remón

Casinos Nacionales

IRHE

Ingenio de Alanje

Ingenio La Victoria

 

 

1982

1983

1983

1986

1986

1986

1986

1990

1991

1992

1992

1993

1993

1993

1993

1993

1993

1994

1997

1997

 

1998

1998

1998

1998

1998

 

  Liquidada

 

  Liquidada

  Liquidada

  Liquidada

 

 

      567,000

   2,000,000

 10,000,000

   6,800,000

    Liquidada

    Liquidada

    5,640,000

    6,066,145

    1,000,000

    8,000,000

  59,660,000

652,000,000

  22,000,000

 

    2,200,000

  26,600,000

 

 

 11,500,000

Fuente:  Organización contra las Bases Militares

 

           Sin duda, las privatizaciones que más impacto han tenido sobre la población, han sido el de la empresa telefónica y del sistema eléctrico, pues al elevarse las tarifas de estos servicios públicos, parte importante de los ingresos familiares se destina a cubrir el costo de estos servicios.  Que es una de las causas de la reducción que ha experimentado el consumo en otros bienes y servicios.  También hay que anotar, de que si bien el Estado posee el 49% de las acciones, es a la vez uno de sus principales cuentahabientes e irónicamente gasta en la cuenta de telefonía gran parte de lo que recibe de ingresos por dividendos.   Sólo las empresas telefónicas (si incluimos la Bellsouth) reciben ingresos por más de 500 millones de dólares anuales y parte importante de los mismos se escapan hacia el extranjero en forma de repatriación de ganancias.

 

           En 1993, año en que se considera el país recuperó los niveles e producción de 1987, los ingresos generados por las empresas estatales sumaban cerca de 243.8 millones de dólares; para 1998, dicho aporte se había reducido a 64.3 millones, es decir, una disminución de cerca del 400%.    En 1994, la renta de la inversión extranjera ascendía a cerca de 277 millones de dólares; subió a 527.8 en 1997 y se disparó a 789.8 millones en 1999.  Lo que quiere decir que para este año 2001 puede rebasar los 1,000 millones de dólares y parte importante de esa renta se escapa del país.[2]

 

2.3.   La Eliminación del Estado Regulador           Para   los   partidarios   de  la  economía  del

mercado toda intervención del Estado en el sistema    de   precios   y   salarios   es   una

distorsión al desarrollo de la oferta y la demanda.  Debido a lo anterior se elimina la Oficina de Regulación de Precios y el sistema de precios sostén en el sector agropecuario.   Se eliminan las jubilaciones anticipadas que otorgaba la Caja del Seguro Social primero con la ampliación de la edad de jubilación a los 62 años, que afectó a todos los trabajadores del sector público y privado que gozaban de ese derecho y en segundo lugar, al eliminarse las jubilaciones especiales de los empleados públicos en 1997.   Para los partidarios e estos cambios las jubilaciones anticipadas y especiales distorsionan el mercado laboral porque contribuye a mantener la rigidez de los salarios (es decir, que suban) y crea niveles de empleo artificial.    Esto está concatenado con la reforma del Código de Trabajo que flexibiliza aún más el mercado laboral.

 

           El resultado práctico de estas reformas ha sido el incremento del costo de la vida.   En 1989 el costo de la canasta básica alimenticia era de B/.189.90.   Para 1999 era de B/.224.48.  Si multiplicamos este costo por dos significa que una familia de cinco personas necesita para satisfacer sus necesidades esenciales cerca de B/:450.00, lo cual explica porqué los sindicatos planteaban un salario mínimo de B/.500.00 durante la discusión del nuevo salario mínimo durante el año 2000.  Tomando como año base 1987, para 1991 el índice de precios al consumidor se elevó en 2.8% a 7.5% en 1995, y a 12.4% en 1999.   Esto significa que un balboa de 1987 se había devaluado en 11 centavos para 1999.

 

           Las reformas del Código de Trabajo no ha reducido el índice de desempleo porque nunca tuvieron ese objetivo.  El principio de la flexibilización del mercado laboral lo que realmente busca es la reducción de los costos laborales por vía de la disminución de los costos de despido y por el incremento de la competencia entre los trabajadores por vía de la inestabilidad laboral.  De allí que se haya generalizado los contratos de trabajo de corta duración (3 a 6 meses).

 

           Esta situación mantiene la tendencia de estabilizar los niveles salariales de todas las profesiones y oficios y desarrolla lo que se denomina una competencia regresiva entre la mano de obra calificada, pues los técnicos compiten con los profesionales de mayor calificación lo que empuja los salarios hacia abajo.

 

           En resumen ,todo este conjunto de reformas concatenadas entre sí lo que busca es incrementar lo que técnicamente se denomina la elasticidad de la mano de obra, o sea, empujar el mayor número de personas posibles hacia un mercado laboral inestable.   La flexibilización de la mano de obra se incrementaría con la privatización de la educación secundaria y superior, pues menor número de jóvenes irían a los centros superiores y universidades, obligándolos a buscar empleo.

 

2.4.   La eliminación del Estado Benefactor Con respecto a este punto los emba-tes más duros de las reformas económicas  aún  está  por venir.   El

Estado benefactor implica que los gobiernos le garantizan a la población una serie de servicios públicos de calidad y a bajo costo y ciertos derechos sociales a la población.

 

           El Estado panameño orienta su política social a través de los servicios de Educación Pública, primaria, secundaria y superior vía Ministerio de Educación, a través de los servicios de salud pública a la población no asegurada vía Ministerio de Salud, a través de la construcción de viviendas a bajo costo por vía del Banco Hipotecario Nacional y del Ministerio de Vivienda, oferta un sistema de pensiones y jubilaciones a través de la Caja de Seguro Social, complementada a servicios médicos a sus cotizantes.

 

           Se ha intentado impulsar reformas para desregular el Estado Benefactor; pero la resistencia de la población a dichos intentos, sobre todo de la Caja de Seguro Social, ha impedido que dicha meta se haya podido cumplir.   El caso de la Caja de Seguro Social es más difícil en virtud e que esta institución no le pertenece al Estado sino a los cotizantes, y por la relativa autonomía administrativa que tiene.   Por otra parte, la Caja de Seguro Social es el principal prestamista del estado y el principal cuentahabiente del Banco Nacional de Panamá y de la Caja de Ahorros.

 

           La burguesía panameña no ha definido aún los parámetros del desmantelamiento total de la Caja de Seguro Social, pues dicha institución es un importante consumidor de insumos farmacéuticos de la empresa privada.  Difícilmente la burguesía panameña estaría dispuesta a conceder a empresas extranjeras los más de 2000 millones de dólares en activos que representa, más cuando pesa la experiencia de Cable & Wireless.

 

           La resistencia de la población no ha sido tan intensa en el caso del Banco Hipotecario Nacional.   La legislación para la privatización del mismo está en la Asamblea Legislativa y avanza a pasos firmes.  Esta institución está en manos del Partido MOLIRENA y muchos de sus miembros son prominentes empresarios de la actividad e los bienes raíces.  Al pasar la cartera del Banco a empresas privadas es casi seguro que se encarecerán las viviendas de interés social, pero también pasará a la Empresa Privada terrenos de Estado pertenecientes actualmente al Banco Hipotecario Nacional.


EL MILAGRO ECONÓMICO EN CHILE

¿MITO O RALIDAD?

 

                                                                             Por:  Charlie Palmieri

 

 

           Mucho se ha escrito y discutido sobre el supuesto éxito del modelo Neoliberal impuesto en Chile a partir del violento golpe  militar de Augusto Pinochet y Gustavo Leigh el 11 de septiembre de 1973.   quiero poner en entredicho y desmitologizar el éxito neoliberal en Chile de 1973-1998 desde un análisis crítico marxista y así lograr interpretar correctamente el fenómeno en su adecuado contexto.

 

           Para haber sido posible el Neoliberalismo en Chile de la forma en que se impuso, debieron darse ciertas condiciones.  Primero:    La falta de carácter revolucionario e ingenuidad política de la Unidad Popular y del presidente Salvador Allende en querer aplicar el socialismo haciendo acuerdos políticos con los enemigos históricos de la revolución:   La Burguesía, el ejército, y la Iglesia Católica conservadora, olvidándose de lo que nunca se debe olvidar quien pretenda el socialismo que es la lucha de clases.   Segundo:  La represión fascista del ejército para eliminar los enemigos políticos de la derecha chilena, cosa que lograron.  Tercero:   Los famosos Super Amigos o Chicago boys, grupo de economistas entre los 28 y 45 años egresados de posgrado de la escuela liberal de Chicago bajo la tutela de Milton Friedman, premio nóbel de economía en 1976, él mismo, discípulo de Ernst Von Hayek y partidario de un Neoliberalismo a ultranza, había fomentado desde su cátedra en Chicago, y a través de un sistema de intercambio y becas, la divulgación y el arraigo de sus ideas hasta en la Universidad Católica en Santiago de Chile.  Nombres como Sergio de Castro, Jorge Cauas y Fernando Léniz, ejercieron un poder ilimitado dirigiendo los ministerios de hacienda y planificación nacional, aplicando las famosas políticas monetaristas de schocks, es decir, ataque directo a los salarios, reducción del Estado en la economía desregulando el mercado interno, privatizaciones, apertura completa al Capital transnacional, adicción a los préstamos, y desmantelamiento del Estado Nacional y del aparato productivo del país.  Todo esto lo hacían los super amigos, mientras el ejército como siempre, hacía el trabajo sucio de contención.

 

           Chile, los últimos 7 u 8 años de la década pasada, tuvo tasas de crecimiento impresionantes.  Por ejemplo:  de 1985-89, 6.2%;  1989, 10%;  1990, 2.1%;  1991, 6%;  1992, 10.4%.   Esto es cierto, si se le compara con  América Latina en igual período.  Una inflación controlada del 20% anual con descenso continuo, y una tasa media de desocupación del 6.5%, y con un presupuesto con excedentes.   Bien, todos estos indicadores, numeritos, y dígitos porcentuales son ciertos, pero la otra gran verdad que no se dice, es que estos resultados no han logrado sacar a Chile del círculo vicioso del subdesarrollo.  Chile hoy por hoy, sigue manteniendo condiciones de país tercer mundista, es decir, dependiente del Gran Capital, exportador de materia prima (90% y sólo 10% productos manufacturados), que sufren constantemente a la caída e los precios en el mercado mundial, mano de obra barata (70% de la fuerza laboral ganando salario mínimo), y pobreza generalizada.   Chile no ha logrado realmente un verdadero proceso de industrialización que le permita independencia económica y desarrollo.   Además, si tomamos por ejemplo, el período anterior, es decir, de 1974-89 que incluya la crisis económica en 1975 (-12.9%) y la de 1982-83 (-15.2%) que nunca se menciona, se puede concluir entonces, que la tasa media de crecimiento anual verdadera de Chile fue solamente de 3.1%, mientras que en América Latina en la misma relación, alcanzada el 4.3%.

 

           Entonces:  ¿Dónde está el éxito económico en Chile?   Y tenemos más:  Si tomamos como comparación el período anterior a la dictadura, es decir, de 1960-1973, Chile tuvo tasas de crecimiento sostenido y de desarrollo productivo sobre todo en los sectores agro e industrial superior al período 1974-1998; es decir, para un país como Chile con tradición exportadora, esto no es nada novedoso.

 

           Para concluir, Carlos Lage, Vicepresidente de Cuba y encargado de la economía, dice acertadamente que el hecho de que haya crecimiento económico anual, no significa precisamente que avancemos hacia el desarrollo como país.  Así que no nos llamemos a engaño.  Chile hoy, no es una economía homogénea como muchos creen, ya que su sector agro e industrial están muy rezagados con relación al sector financiero-comercial los cuales han logrado mayor acumulación de capital en esta coyuntura neoliberal.  Su seguridad jurídica no es más que una descarada licencia para explotar a los trabajadores, y especular con capital- no productivo.   Chile tiene una pésima distribución de la renta, así como de sus recursos presupuestarios, por ejemplo:    En 1990 defensa 16.8%; educación 12.3%;  vivienda 2.4%  (54% durante el gobierno de Allende); salud 3.7%  (60% durante el gobierno de Allende en 1972), de 13 millones de habitantes para 1994, 5 millones son pobres, y 3 millones (más de la población total de Panamá) viven en condiciones de indigencia, es decir, CHILE ES EL GRAN CASINO DE ESPECULACIÓN EN AMÉRICA LATINA.

 

           ¿Y si hablamos de las Administradoras del Fondo de pensiones privadas?,  ¿el gran negocio contra la clase trabajadora?,  ¿Y qué decir de la deuda externa?   Mejor ni sigamos, porque en verdad, no vale la pena seguir demostrando la mentira del éxito económico del Neoliberalismo en Chile.  Otro día, escribiremos otra cosa más interesante...

 





LA SITUACIÓN SOCIAL

 

 

           Es difícil dejar de percibir el deterioro de las condiciones de vida de los panameños como efecto directo, no de la no producción de riqueza como sostiene el empresariado en CADE 2000, sino de su muy mala distribución.  En efecto, Panamá es el tercer país el mundo con peor distribución de la riqueza.    De hecho, si dividiéramos el total de la población en cinco grupos de igual número de personas por el cual cada grupo representaría el 20% del total- según sus ingresos, el 20 de la población con el quintil de más altos ingresos obtiene 60 dólares de cada 100 y el 20% de la población de más bajos ingresos obtiene 1,7 dólares por cada 100.

 

           Aún cuando el censo de mayo del 2000 arrojó sólo una población de 2.8 millones de habitantes, lo cual implica una densidad de población total de 37.6 habitantes por kilómetros cuadrados, la estructura económica del país liderada por la burguesía y su Estado burgués no han podido resolver ni aliviar los grandes problemas sociales que no debieran existir siquiera, dados nuestros grandes recursos naturales.   Por el contrario, los problemas se acrecientan.

 

El desempleo            Sólo  en   el   año 1999  el  desempleo   descendió  al  11.8% de la

Población Económicamente Activa.  En el transcurso del año 2000 y en lo que va del presente año aumentó por encima del 13% en donde ha estado durante la década del noventa.   Son más de 140 mil personas afectadas por el desempleo de una población económicamente activa de cerca de 1,1 millones.

 

El Subempleo                      Por supuesto,  que las cifras del desempleo  son más alarmantes si

Tomamos en cuenta que aquellos que se resisten a la idea de morir de hambre se introducen en el sector informal y en las estadísticas oficiales aparecen como ocupados, cuando en realidad son actividades de subsistencia.

 

           En Panamá, la empresa privada, que impulsa el desarrollo capitalista del país apenas absorbe al 44.3% de la población ocupada y el estado el 16.2%.  Sin embargo, los trabajadores por cuenta propia, las empleadas domésticas y los trabajadores familiares desocupados disfrazados- representan el 35.2% de los ocupados.

 

Disminuye la población ocupada en la agricultura No necesariamente por efecto de la mecanización, la población dedicada

a las actividades del sector primario (agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca) se viene reduciendo considerablemente.   Así sólo el 15.8 de los ocupados del país laboran en el sector primario.

          

           El campesinado panameño tiende a disminuir.  De hecho, más del 70% de ellos tiene más de 35 años de edad.  Además, en la mayoría de los hogares campesinos la mayor parte de los ingresos no proviene de la agricultura.

 

           Panamá es el país de Centroamérica en que la actividad agropecuaria aporta menos al producto interno bruto.  La continua disminución de la ocupación en el agro implica el desplazamiento de los espacios rurales hacia las áreas urbanas.  En la medida en que gran parte de dinamismo económico de las ciudades interioranas está dada por la periferia agropecuaria continuará la migración de la población de esas zonas hacia la ciudad capital y sus distritos contiguos de Arraiján y La Chorrera.

 

           Las provincia de Veraguas, LosSantos, Herrera, Colón, Coclé y Chiriquí tienen tasas netas de migración negativa:    -13.28,   -9.54,   -8.15,   -7.22,   -7.16,   -5.39   por cada mil habitantes respectivamente, por ello sus tasas de crecimiento son tan bajas.

 

La delincuencia             Durante la década de los noventa,  la delincuencia se ha incremen-

tado de manera alarmante y la causa la constituye sin duda la difícil situación económica y el deterioro de instituciones como la familia y la escuela, pero no puede excluirse la influencia negativa de los medios de comunicación que promueven el consumismo y la violencia sin control alguno.

 

           En 1991 fueron detenidas 32,463 personas; para 1999 se elevó a 52,706 detenidos.  Por lo tanto la tasa de detenciones por cada 1,000 habitantes se elevó de 13.3 en 1991 a 18.8 en 1999.  El número de encarcelados se incrementó de 13,341 en 1991 a 20,570 en 1999.  Por lo tanto, la tasa de sindicados se elevó de 5.5 en 1991 a 7.3 en 1999.

 

           En las ciudades de Panamá y Colón la situación es aún más grave.  En 1991 la tasa de detenidos por cada mil habitantes era de 16.4; se incrementó a 31.7 en 1999, es decir, se duplicó.  Por ese mismo período la tasa de detenidos en la ciudad de Colón descendió de 58.7 a 23.1, lo cual es un logro importante.

 

           En la ciudad de Panamá, la tasa de sindicados por cada mil habitantes se elevó de 11.4 en 1991 a 13.5 en 1999, pero en 1995 llegó a 20 por cada mil habitantes.  En la ciudad de Colón la tasa de sindicados por cada mil habitantes pasó de 10.9 en 1991 a 30.1 en 1999, es decir, se triplicó.  Si tomamos en consideración los delitos que no son denunciados, y los que la policía no resuelve, el problemas es mucho más grave de lo que indican las estadísticas.

 

           La delincuencia femenina también se ha incrementado.  Los centros femeninos de detención de Chiriquí y Panamá tenían una población penal en 1995 de 374 y en 1998 se elevó a 513.

 

           La población penal del país pasó de 3521 en 1991 a 8026 en 1998, es decir, un incremento de 128%.   En Panamá se comete un delito cada 45 segundos.  Se han dado a conocer cifras escandalosas en el aumento de las violaciones carnales.

 

           En 1998 ingresaron a los juzgados seccionales de menores 4998 casos de infracciones que abarcan toda clase de clasificaciones delictivas, lo que dio un promedio de 14 casos por día.

 

           En síntesis, Panamá es cada día que pasa, un lugar en donde se quiebran las leyes.   Sin embargo, los delitos de cuello blanco que se realizan en gran escala y que se refugian en la intermediación financiera y la zona libre gozan de impunidad.   Como resultado, ninguno de los implicados en los grandes escándalos financieros que se dieron en la década de los ochenta y noventa (Banco de Ultramar, BANAICO, Estrella Mar, etc.), están detenidos.  La justicia en Panamá es sólo para los pobres, no para los ricos.

 

Aumentan los suicidios                   Los suicidios se han incrementado durante la década de los

noventa.   Clasificados en las estadísticas como muertes por lesiones autoinflingidas, los suicidios que en 1991 sumaron 68, se elevaron a 145 en 1998 y siguen en aumento en 1999 y el 2000.  El suicidio se duplicó en Panamá en menos de siete años.

 

           De los 145 suicidios registrados en 1998, el 83.4% fueron de varones y el 16.6% de mujeres.  Por tanto, el varón es más proclive al suicidio que la mujer en Panamá.

 

           La situación económica, las relaciones afectivas de pareja y la mala salud mental son las causas fundamentales del suicidio.

 

Aumentan las muertes por accidentes de tránsito           Los   accidentes   de   tránsito se han

incrementado considerablemente en los últimos 10 años.  En 1991 murieron 323 personas; en 1995 subió a 465 y en 1998 se elevó a 563.  Según las últimas cifras mueren por accidentes e tránsito 1,5 personas.

 

           Para explicar este fenómeno se dan todo tipo de explicaciones, especialmente la imprudencia del conductor y del transeúnte pero se ignora el estrés que se produce en las calles por el aumento desmesurado del parque vehicular que se ha dado en calles y avenidas de las ciudades y en las carreteras del país, producto del aumento de la importación de vehículos y de las facilidades de crédito otorgado por los bancos y financieras para adquirirlos.

 

           En 1991, en la provincia de Panamá habían 135,178 vehículos automotores; para 1998 esa cifra aumentó a 221,195 vehículos.  Ese crecimiento considerable del parque vehicular no ha sido acompañado de la debida expansión de la red vial.  Sólo en la provincia de Panamá el incremento fue del 63.6% del parque vehicular.  En 1991 habían 8.9 autos por cada 100 habitantes en todo el país; para 1998 aumentó a 11.1.

 

           La presión psicológica sobre los automovilistas se elevó por el aumento injustificado de taxis en la ciudad de Panamá cuyo número no debería rebasar los 10 mil en función de las realidades del mercado, creció a 18,000, lo que reduce la demanda por cada unidad que presta el servicio y los taxistas incurren en el manejo desordenado para captar la clientela, lo que incrementa el número de accidentes de tránsito.

 

Los homicidios varían pero tienden a aumentar                  Entre  1991  y  1998   el  número  de

homicidios osciló de 351 en 1995 como su límite superior y bajó a 209 en 1996 como límite inferior.  El promedio del período ya mencionado fue de 270 homicidios por año.   De los 246 homicidios cometidos en 1998, el 85.4% fue contra varones y el 14.6% contra mujeres.  La violencia en sus distintas manifestaciones tiende a crecer en Panamá:  riñas, maltrato contra la mujer y la infancia, etc.

 

           En la década de los 90 irrumpió en el panorama delictivo panameño las poco conocidas ejecuciones por actividades mafiosas.

Los accidentes de tránsito                     Las tensiones y desorganización de la sociedad panameña

pueden observarse mediante indicadores como los accidentes de tránsito.

 

           En 1991 se registraron 16,759 accidentes de tránsito, es decir, 7.1 por cada 100 vehículos.  Para 1995 esa cifra había elevado hasta 34,103 accidentes.  Para 1999, la misma se eleva a 46,373, ello indica que en 9 años dichos accidentes se incrementaron en un 173.7%.

 

           En el año 1999 el promedio de accidentes de tránsito por día fue de 127.   La tasa de accidentes de tránsito fue por cada 100 personas de 7.1 en 1991;  14.1 en 1998; o sea, se duplicó.  De lo anterior se deduce que los accidentes de tránsito no sólo aumentaron en términos absolutos sino en términos relativos.  Para 1999, se atropellaban en Panamá cinco personas por día.

 

 

 



[1] El exceso de liquidez se produce cuando al bajar las tasas de interés en los países desarrollados, los capitales emigran hacia los países periféricos buscando tasas más altas para sus actividades especulativas.

[2] Panamá en Cifras.   Años 1993-2000.   Contraloría General de la República.